Nuestro pan diario: Mencionar el nombre

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Mencionar el nombre 

Leer: Hechos 4:5-20 

… yo soy en el Padre, y el Padre en mí… (Juan 14:10).

Un grupo de una iglesia invitó a un orador, y el líder le dijo: —Hable de Dios, pero no mencione a Jesús.

—¿Por qué —preguntó el hombre, sorprendido.

—Bueno, es que algunos de nuestros miembros destacados se sienten incómodos con Él. Mencione solamente a Dios y saldrá todo bien.

Sin embargo, como al predicador le resultaba problemático aceptar tales instrucciones, respondió: «Sin Jesús, no hay mensaje».

Algo parecido se les pidió a los seguidores de Jesús en los inicios de la Iglesia. Los líderes religiosos se reunieron para advertirles a los discípulos que no hablaran de Jesús (Hechos 4:17), pero ellos respondieron con convicción: «no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído» (v. 20).

Afirmar creer en Dios y no en su Hijo Jesucristo es una contradicción. En Juan 10:30, Jesús describe claramente la relación singular que existe entre Él y su Padre: «Yo y el Padre uno somos», lo cual confirma su deidad. Por eso, pudo decir: «creéis en Dios, creed también en mí» (Juan 14:1). Pablo sabía que Jesús es Dios e igual con Él (Filipenses 2:6).

No debemos avergonzarnos del nombre Jesús, «porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4:12).

El nombre de Jesús es la esencia de nuestra fe y esperanza.

Jesús, ayúdanos a contarles a los demás que te conocemos y sobre nuestra experiencia contigo.