AVIVAMIENTO CAP 1 – MARTYN LLOYD-JONES

AVIVAMIENTO CAP 1 – MARTYN LLOYD-JONES

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CAPITULO 1

LA GRAN NECESIDAD DE UN  NUEVO AVIVAMIENTO

Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. Marcos 9:28-29.
Estoy llamando su atención a estos dos versos, al segundo especialmente para que consideremos esto juntamente, el gran tema de avivamiento en la Iglesia de Dios en el tiempo presente, porque estoy persuadido que ésta es la necesidad más urgente. En cierto sentido toda predicación debe de promover avivamiento y sólo es mientras nosotros comprendamos las doctrinas de la fe cristiana miraremos la necesidad de un avivamiento, así oraremos  por él. Pero me parece que hay ciertas consideraciones que se deben de tomar en cuenta en el tiempo presente en este tema tan crucial para la Iglesia.

La primera de estas consideraciones es la asombrosa necesidad. Pero también tengo otra razón, para llamarles la atención que el año que estamos viviendo es 1959, un año en el cual muchos se recuerdan y celebran el gran avivamiento, ese gran despertamiento religioso, ese derramamiento inusual y manifestación del Espíritu de Dios, que aconteció hace 100 años en 1859. En ese año primeramente aconteció un avivamiento en  América después acontecieron varios avivamientos en el Norte de Irlanda, y en partes de Escocia, y aun en partes de Inglaterra. En este año muchos se estarán recordando y conmemorando esa gran señal y movimiento del Espíritu de Dios en Gales. Creo que nos concierne participar en esta celebración, y entender porque se está celebrando y porque a la Iglesia de Dios le concierne en  este tiempo presente. Éste es un tema para toda la Iglesia y no sólo para ciertos líderes. La historia de los avivamientos nos demuestra esto, ya que Dios ha actuado de maneras inusuales en los cuales ha producido avivamientos, los ha promovido y los preserva en el camino, no necesariamente a través de ministros, sino que muchas de las veces los ha llevado a cabo por medio de gente que se consideraban  humildes y miembros sin importancia de la Iglesia de Dios.

La Iglesia está constituida de una manera donde cada miembro importa e importa vitalmente. Estoy tratando de llamarles la atención a este tema en parte porque, siento que existe la tendencia en el día de hoy en  pensar que no se puede hacer mucho, y así los unos buscan lo necesitado en los demás. Esta es la característica de toda la vida en nuestros tiempos. Por ejemplo, las personas ya no están practicando el deporte como se hacía antes. En lugar de eso hoy se juntan en grupos y miran a los demás jugar y traer el entretenimiento. Hubo un tiempo cuando la gente proveía su propio placer, pero ahora la radio y la televisión traen el entretenimiento y placer a sus vidas. Temo que esta tendencia se ha manifestado aún en la Iglesia cristiana. Más y más se está volviendo común de juntarse en grupos y mirar a dos o tres personas hacer todo el trabajo. Claro que eso es una clara negación  de la doctrina del Cuerpo de Cristo en el Nuevo Testamento, donde cada miembro tiene su responsabilidad, tiene su función, es importante, importante en un sentido vital. Usted puede leer la gran exposición del apóstol sobre esta doctrina en 1 Corintios 12, donde se expone que los miembros menos comunes son tan importantes como los más comunes, todo miembro del Cuerpo debe de funcionar y estar listo para el uso del Maestro.

Por esto que he dicho creo que este tema necesita nuestra atención urgentemente de cada uno de nosotros. En verdad, no rehúso decir que al menos, que como cristianos individuales sintamos una gran preocupación por la situación de la Iglesia y el mundo de hoy, somos cristianos miserables y pobres. Si sólo somos cristianos que solamente venimos a la Iglesia para agarrar ayuda personal y nada más, somos menos que niños en Cristo. Si hemos crecido en algo, la situación presente nos debe de preocupar, el estado de la sociedad, el estado de la Iglesia y la armadura del Todopoderoso Dios. Es algo, lo repito, que nos debe de preocupar a cada uno de nosotros.

Comencemos a considerar este incidente en Marcos 9, especialmente los dos versos al final de la historia, los cuales constituyen como epílogo a la historia. En los versos anteriores se nos dice que nuestro Señor llevo aparte al Monte, a Pedro, Jacobo y Juan. En el Monte de la transfiguración ellos presenciaron, ese  gran evento que aconteció. Pero después cuando bajaban del Monte, y se encontraron con una multitud de personas que rodeaban a los discípulos restantes,  con mucha discusión y disputa. Ellos no podían entender de lo que se trataba, cuando de repente un hombre se adelantó y dijo: ‘En cierto sentido,’ dijo, ‘Yo soy el responsable de esto. Tengo un hijo aquí, un pobre muchacho que ha sido objeto de ataques, ataques de convulsiones desde su infancia, ‘(no importa de qué se trataba exactamente)’ y ‘, continuó,’ He traído a este niño, para que lo sanaras. Vine a tus discípulos y ellos no pudieron hacer nada. Lo intentaron, pero fracasaron’.

Nuestro Señor se acuerdan, hizo unas cuantas preguntas al hombre, y suscitó cierta información, y luego simplemente procedió a exorcizar el demonio de este niño, y el niño fue sanado y restaurado en un momento. Una vez hecho esto, nuestro Señor entró en la casa, y los discípulos fueron con él. Y cuando llegaron a la casa, los discípulos volvieron a nuestro Señor, y dijo: “¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?” Es muy fácil de entender sus sentimientos. Habían intentado todo lo posible, pero habían fracasado. Habían tenido éxito en muchos otros casos. Aquí habían fallado por completo. Sin embargo, en un momento y con extrema facilidad a nuestro Señor sólo dijo una palabra y el niño fue sanado. “¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?”, dijeron, y nuestro Señor les contestó y dijo: “Este género no puede salir sino con oración y ayuno.”

Ahora quiero aprovechar esta historia y utilizarla como una representación muy perfecta de la situación actual. Aquí, en este muchacho, veo el mundo moderno, y en los discípulos veo a la Iglesia de Dios en esta hora presente. ¿Acaso no es obvio para todos nosotros, que la Iglesia está evidentemente fallando, algunos de nosotros aún nos recordamos que no era así? Ciertamente, ella no es como lo era setenta, ochenta o cien años atrás. Toda esta situación nos habla elocuentemente de ello. Y aquí está la Iglesia, sin duda, intentando como los discípulos, haciendo todo lo posible, tal vez en un sentido más activa de lo que ha sido siempre, y sin embargo, obviamente no hace frente a la situación. Y así podemos comprender los sentimientos de los discípulos con demasiada facilidad, conscientes del fracaso, conscientes de ciertas cosas que han sucedido, que indican que hay una posibilidad de éxito, y sin embargo no se alcanza el éxito. Y la pregunta que hacemos, y la preguntamos con urgencia “¿Por qué no podemos echarlo fuera? ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es la causa de la falla? ¿Cuál es la explicación de la situación que nos confronta?

Aquí, en esta historia, nuestro Señor, me parece que trata con esa misma pregunta. Y los principios que él dio en esa famosa ocasión, son tan vitales e importantes para hoy como lo fueron cuando los pronunció en esa famosa ocasión. Afortunadamente para nosotros, ellos se dividen sencillamente en tres apartados principales. ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? La primera respuesta es ‘ese género’. No tenemos una declaración significativa. ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? -Ah-dice el Señor, “este género no puede salir sino con oración y ayuno.” Él les está diciendo, en otras palabras, que lo primero que tienen que aprender es a diferenciar todos los casos. Es evidente que lo que estaba en el fondo de la pregunta de los discípulos fue: nuestro Señor los había enviado a predicar y echar fuera demonios, y así lo hicieron. En efecto, leemos en Lucas 10 que en una ocasión  habían tenido tanto éxito y habían vuelto con tanta alegría, que eran hasta culpables  de orgullo. Nuestro Señor tuvo que reprenderlos,  diciendo: “No se alegren de que los espíritus se os sujeten, sino regocijaos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos” (Lucas 10:20). Estaban llenos de júbilo, de entusiasmo. Dijeron que los mismos demonios se habían sujetado a ellos, y que  había visto a Satanás, por decirlo así, caer ante ellos.

Así que en esta ocasión, cuando este hombre trajo al muchacho a ellos, ellos abordaron el problema con gran confianza y seguridad. Ellos no tenían duda de que iban a prevalecer. Y sin embargo a pesar de todos sus esfuerzos el niño no se mejoró, estaba tan desesperado al final así como en el principio cuando lo trajo el padre a ellos. Así que naturalmente estaban en problemas, y nuestro Señor los ayudó en ese momento preciso. El dijo ‘este género’, hay una diferencia entre ‘este género’ y el tipo con el que se han ocupado hasta ahora, y con el que han tenido tanto éxito.

Este es un principio que se puede notar en la lectura a través del Nuevo Testamento. En un último sentido, por supuesto, el problema es siempre el mismo. Esto, al igual que los demás, fue un caso de posesión demoníaca. Ah, sí, pero hay una diferencia, por así decirlo, entre demonio y demonio… En ese reino del mal hay gradaciones, hay una especie de jerarquía. Se recuerdan de cómo el apóstol Pablo dice en Efesios 6: “Porque no tenemos lucha contra carne ni sangre” – ¿en contra de que entonces? “… contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Hay una gradación, y al frente de todos está el mismo Satanás, “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia“ (Efesios 2:2). Ahí está, con todo su poder. Pero debajo de él están varios espíritus, poderes y fuerzas, que varían mucho en fuerza y el poder. Por lo tanto, los discípulos podían muy fácilmente hacer frente a los menores y dominarles, y echarlos. Pero aquí, dice el Señor, es un espíritu de mayor poder. Él no es como los espíritus más débiles que otros han sido capaces de dominar. Este género es totalmente diferente, y por lo tanto constituye un problema mucho mayor.

Es importante para nosotros comprender este principio, ya que sigue siendo tan cierto hoy, como lo fue entonces. Lo primero, pues, que debemos considerar es el problema del diagnóstico. “Este tipo”. El problema con los discípulos era que se habían precipitado con el intento del tratamiento antes de haber comprendido la naturaleza del problema. Y aquí está la lección de que la Iglesia tanto necesita aprender en este tiempo presente. Somos grandes activistas, estamos todos tan ocupados. Nosotros somos gente práctica, decimos. No estamos interesados en la doctrina y tenemos que hacer algo, así que corremos a nuestras actividades. Y tal vez esa es la principal causa de nuestro fracaso. No nos hemos parado a pensar sobre “este género”. Puede que no seamos tan conscientes como deberíamos de ser de la verdadera esencia del problema que nos confronta. Pero es un principio y regla universal, de que es una locura y una pérdida de energía en intentar cualquier tipo de tratamiento hasta que primero se haya establecido un diagnóstico preciso. Por supuesto, es un gran alivio hacer un montón de cosas. Siempre me acuerdo de las personas que durante la última guerra solían confesar que lo que realmente no podían soportar era sólo estar sentados en un refugio antiaéreo. ¡Sentían que la tensión  era intolerable y que se estaban volviendo locos! Pero si hubieran podido levantarse y caminar en algún lugar, o tener algo que ver, todos ellos de inmediato se hubieran sentido mejor. Es un gran alivio tener algo que hacer. Pero no siempre es muy sabio sólo hacer algo por hacerlo. Existe el peligro de precipitarse en la actividad antes de analizar plenamente la naturaleza del problema que nos confronta.

Por lo tanto, mientras vemos la expresión, “este género”, me pregunto si como cristianos somos conscientes de la verdadera profundidad del problema que se nos presenta, en un sentido espiritual, en este momento presente. Hago esa pregunta porque me parece tan claro, a partir de las actividades de muchos que ni siquiera han empezado a comprenderlo. Ellos están usando ciertos métodos que  alguna vez fueron exitosos, y fijan su fe en ellos, y ellos mismos no se dan cuenta de que simplemente no tienen éxito sino que no se puede tener éxito debido a la naturaleza del problema que  les está confrontando. No es suficiente que seamos conscientes de una cierta clase general de necesidad, ya que siempre está ahí. Cuando este hombre trajo a su hijo a los discípulos, hubo una necesidad obvia, pero eso había sido así en los demás casos en los que habían tenido éxito. La necesidad es común a todos, de modo que el mero hecho de que seamos conscientes no dice nada. El problema para nosotros es la naturaleza exacta de esta necesidad, ¿cuál es su carácter exacto? Y es ahí donde tenemos que pensar y darnos cuenta de que necesitamos un poco de sutileza y comprensión en nuestro enfoque, a fin de que hagamos nuestro diagnóstico.

Déjenme darles un ejemplo para explicar lo que quiero decir. Imagínese que está caminando por  un camino rural, y de repente mira a un hombre tendido en el lado de la carretera. El no hacen ningún movimiento cuando se acerca a él, obviamente no lo ha escuchado. Y se llega a la conclusión de que este hombre está inconsciente. Muy bien, hasta aquí todo está bien, todos están de acuerdo sobre eso. Sí, pero la pregunta más importante es porque el hombre está inconsciente. Debido a que hay muchas razones posibles para esto. Una razón puede ser que el hombre ha estado tomando un paseo muy largo, y de repente se cansó que ya no podía proseguir más lejos. Así que terminó tomando un descanso y se durmió, y está durmiendo tan profundamente, que no lo escuchó  mientras usted caminaba hacia él.

Pero hay otras explicaciones posibles. El hombre puede estar en esa condición porque de repente se enfermó. El pudo haber tenido una hemorragia en su cerebro que lo dejó inconsciente. O aún puede estar en esa condición inconsciente porque ha tomado alguna droga. El pudo haber tomado demasiado alcohol o alguna otra droga. El está envenenado. Hay un sinfín de posibilidades. Mi punto principal es que si usted quiere ayudar a este hombre no es suficiente decir que está inconsciente. Tiene que exactamente descubrir cuál es la razón de su estado inconsciente. Aunque sea el caso que solamente esté durmiendo, puede que esté lloviendo y se moje y a causa  de eso acarree una fiebre. Y así, si quieres ayudarlo, lo único que tienes que hacer es sacudirlo y gritarle a  él  y se despierta. Y cuando le diga que  está poniendo en peligro su salud por estar tendido durmiendo bajo la lluvia, le va a agradecer, y así resuelve  el problema sin hacer más daños. Pero si el hombre tiene alguna droga en su sistema, si está bajo la influencia de otro veneno, entonces el griterío y el temblor no le ayudarán. Si esto es cierto, la situación es más grave y si realmente se va a hacer cualquier cosa de valor para ayudar al hombre, se debe de tomar medidas para deshacerse de ese veneno en su sistema, y administrarle ciertos antídotos, y proceder a tratar con él de acuerdo a su necesidad en particular. O si él está sufriendo de alguna enfermedad, de nuevo, el tratamiento será muy diferente.

En este cuadro creo yo que miramos la gran importancia de establecer un diagnóstico claro. Oh si, todo el mundo es consciente de que hay una necesidad pero la pregunta es ¿cuál es la necesidad? Esto es lo que exige nuestra atención más urgente en este momento, y me parece que hasta que la Iglesia cristiana y hasta que los cristianos como individuos en la Iglesia, sean conscientes de la naturaleza del problema no podemos empezar a hacer frente como deberíamos. Y aquí veo una gran diferencia entre hoy y hace 200 años, o incluso hace 100 años. La dificultad de los tiempos anteriores era que los hombres y las mujeres estaban en un estado de apatía. Estaban más o menos dormidos. Volviendo, a 200 años atrás, no hubo negación general de las verdades cristianas. Simplemente era que la gente no se molestó en ponerlas en práctica. Básicamente se asumían.  Y en cierto sentido todo lo que se tenía que hacer era despertarlas y levantarlas de sus letargos. Ésa fue también la posición de hace 100 años y al final de la era Victoriana. Todo lo que se necesitaba en ese momento era una campaña ocasional sólo para despertar a la gente. Y eso parecía ser suficiente.

Pero la pregunta es, si ésta es todavía la posición. ¿Estamos bien, si diagnosticamos que ése sea el estado de cosas en el momento presente? ¿Que es ese género”? ¿Cuál es el problema que nos está confrontando? Siento cada vez más, que si estudiamos esto minuciosamente, miraremos que la clase de problema que nos está confrontando es aún más profundo y más desesperante en la que se ha enfrentado  la Iglesia cristiana por más de un siglo. El problema para nosotros no es apatía, no es una simple falta de interés, es algo más profundo. Me parece que es un desconocimiento total, incluso una negación  de lo espiritual por completo. No es sólo apatía, no es que la gente realmente tiene en el fondo de sus mentes lo que es correcto y verdadero, y no están haciendo nada al respecto. No, toda la noción de lo espiritual se ha ido. Básicamente toda la creencia en Dios nos ha dejado. En este momento no podemos investigar las causas de esto, pero la verdad es que por el supuesto conocimiento científico, el hombre promedio de hoy,  piensa que toda creencia de Dios, la religión y la salvación le concierne a la Iglesia, todo esto debe de ser del todo descartado y olvidado. El cree que esto ha sido un impedimento para la naturaleza humana a lo largo de los siglos, esto ha sido algo que ha prevenido el desarrollo hacia adelante y la marcha de la raza humana, y que debería ser librado de esto. El hombre moderno es impaciente con todo esto. No le gusta y lo rechaza en su totalidad.

Ahora, sin duda, esto es algo que debemos reconocer. Es muy difícil para nosotros, porque somos cristianos, y porque estamos interesados ??en estas cosas, para darse cuenta de la mentalidad y la actitud de aquellos que no pertenecen a la Iglesia cristiana,  me permito sugerirle, que esto es lo que están pensando. No sólo eso, la Autoridad de la Biblia ya no es reconocida. En tiempos pasados ??la gente ha reconocido que la Biblia es la palabra de Dios. Ellos no la practicaban o escuchaban, pero si les preguntábamos qué pensaban de la Biblia,  admitían que, sí, era el libro de los libros, el libro de Dios, y, sí, creían que eran pecadores. Pero ese  ya no es el caso. Hoy  es considerado como un libro común, es  tratado como cualquier otro libro. Sólo es  literatura, que ha de ser criticada, analizada, y sometida a nuestro conocimiento, histórico, científico y todo lo demás, solo es  un libro entre los libros. Ya no es reconocida como la palabra divina, inspirada de Dios.

Considere  las verdades esenciales acerca de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Estas ya no se consideran como una vez lo fueron. Es considerado como un hombre entre los hombres, un gran hombre, por supuesto, pero nada más que eso. Su deidad es negada, su nacimiento virginal es negada, y su muerte expiatoria también. No es más que un reformador social, un agitador político, sólo alguien que ha establecido determinadas concepciones éticas con respecto a la vida, que haríamos bien en la práctica. Déjenme darles un ejemplo de esto. Un hombre como Bertrand Russell, por ejemplo, ha dicho que la Iglesia cristiana debe estarle diciendo a las naciones y los gobiernos lo que deben hacer y no hacer, de las bombas, y sin embargo él mismo escribe un libro llamado ‘¿Por qué no soy un cristiano?’ Ven, ese es el tipo de cosas que encontramos hoy en día. Todo lo que es realmente de valor para nosotros acerca del Señor se niega, y se reduce a la posición de un maestro meramente humano o de algún tipo de gran ejemplo.

Y luego, por encima de todo eso, nos enfrentamos a la forma en que vive la gente. Ya no se trata simplemente de una cuestión de inmoralidad. Esto se ha convertido en una amoral o una sociedad no-moral. La categoría de la moralidad no se reconoce en absoluto, y los hombres y mujeres están prácticamente en la posición de decir “mal, eres mi bien”. Seguramente, todos vemos esto si leemos nuestros periódicos con ojos inteligentes. Nos encontramos con una defensa, por así decirlo, de la inmoralidad, la justificación de la misma en términos de la medicina, o la constitución humana o en términos de una denuncia de los tabúes del pasado. Y las cosas que nunca se deben ni de mencionar se permite que se presenten en el escenario, siempre y cuando no violen ciertas reglas de decencia. Ahora, sin duda, es hora de que nosotros, que somos cristianos, tengamos un conocimiento vivo de la situación que nos confronta, es decir, el estado de la sociedad. Nuestra terminología ya no significa nada a las masas del pueblo. Se encuentran en una posición de mucho, mucho dinero, capaz de conseguir todo lo que quieren, y ellos no se preocupan por las cosas espirituales: falta de interés en el alma, no hay interés en las cosas superiores de la vida, comiendo y bebiendo y divirtiéndose. Ellos tienen lo que quieren y todos están ansiosos de aferrarse a ella.

Aquí, entonces, como yo lo veo, es algo así como “este género” – el problema con el que usted y yo estamos enfrentados. Ahora bien, es esencial que entendamos esto porque en el segundo lugar nuestro Señor continúa diciendo que “este género no puede salir sino por”.  Hay ciertas cosas que son bastante inútiles, cuando se aplican a “este género”. En otras palabras, lo que el Señor le estaba diciendo a los discípulos puede ponerse así. Dijo, en efecto, ‘Han fallado en este caso particular, porque el poder que tenían y que era suficiente y adecuado para los demás casos, es insuficiente y carece de valor aquí. Simplemente los deja totalmente indefensos y sin esperanza y deja al niño en su condición de enfermo y sin poder.

Y sin duda este es el segundo paso que tenemos que tomar en el momento presente. ¿No es cada vez más obvio que muchas de las cosas en las que hemos confiado y en las que hemos depositado nuestra confianza están demostrando no ser de ningún provecho? Ahora, no me malinterpreten. No estoy diciendo que haya nada malo en estas cosas por sí mismas. El poder que los discípulos tenían era un poder bueno, y era capaz de hacer un buen trabajo en la expulsión de los demonios débiles, pero no tenía ningún valor en el caso de ese muchacho. Ese es el argumento, por lo que todas las cosas que voy a mencionar son bastante buenas en lo que van. No digo que están equivocadas, lo que estoy diciendo es que no son suficientes, y hasta que usted y yo miremos esto y hasta que veamos la  necesidad más grande, nos limitaremos a seguir como estamos en nuestra ineficacia absoluta, a pesar de todos nuestros esfuerzos, ajustes y exploraciones.

¿Cuáles son algunas de estas cosas que están demostrando ser inútiles? Permítanme señalar algunos de ellas porque estas son las cosas en las que la Iglesia cristiana sigue confiando. Estas son las cosas en las que los cristianos están depositando su fe. Permítanme comenzar con la apologética – la creencia de que lo que realmente tenemos que hacer es  que la fe cristiana sea aceptable y recomendable para los hombres y mujeres de hoy. Con este fin se han escrito libros, se hacen conferencias, y los sermones se predican, en un intento de producir y presentar la fe cristiana en una manera filosófica al hombre moderno. Y asi se toman los libros que se tratan de la filosofía de la religión, se toman las grandes obras de los filósofos del pasado, los grandes filósofos griegos y otros, y se dice que el cristianismo encaja en esto, que es racional, y así sucesivamente, por lo que queda demostrada la razonabilidad absoluta de la fe cristiana. Eso es apologética, presentándose en forma de filosofía.

En particular, en la actualidad, estamos interesados ??en hacer esto en términos de la ciencia, reconciliando la ciencia con la religión. Argumentamos  que la gente de hoy en día, son de mentalidad científica, que tienen este punto de vista científico, y que, por supuesto, no pueden creer en el evangelio y las Escrituras, ya que en su opinión pueden disputar los hechos científicos, especialmente en cuanto a los milagros y tales cosas en cuestión. La Iglesia, por tanto, sostiene que lo que hay que hacer es reconciliar la ciencia y la religión, por esto nos aferramos a cualquier científico que  remotamente sugiere que de alguna manera vaga  cree en Dios. ¡Qué emoción se produjo cuando un conferenciante reciente de Reith, un científico, incluso parecía indicar que él creía que después de todo puede haber un Dios que pudo haber creado el principio. Encontramos esto maravilloso! Usted ve el estado patético en el que nos encontramos.  Deberíamos de emocionarnos cuando un hombre así, aunque  sea un gran científico, parece incluso  permitir la posibilidad de que hay un Dios y que hay un Creador. Y estamos tan contentos sobre esto que lo mencionamos los unos a los otros, esto es maravilloso decimos!. Esto nos enseña que estamos fijando nuestra fe en esta clase de cosas. Lo que en realidad deberíamos de  decir es, ‘¿De verdad? Qué amable de él! Qué bueno de él! “Y entonces tal vez deberíamos hacer una pausa por un momento y decir: ‘¿Por qué ha tardado todos estos años para llegar  a esta conclusión nebulosa? Pero es representativo de nuestra actitud que debemos agarrar a estos hombres, sean quienes sean y por muy vagas que sean sus declaraciones. Esto demuestra que en última instancia, realmente creemos que la manera de hacer frente a la situación moderna es a través de nuestra apologética. Ah, queremos demostrar que, después de todo, la Biblia no niega la ciencia. La ciencia es la autoridad y la Biblia tiene que concordar.  Y pensamos que por este tipo de esfuerzo y empeño  vamos a hacer frente a la situación actual.

Una vez más se hace en términos de la arqueología. No me malinterpreten, la arqueología es muy valiosa – a Dios las gracias por todo lo que produce y la confirmación de la historia bíblica, pero si vamos a depender de la arqueología, pues bien, que  Dios nos ayude a todos. Hay diferentes escuelas entre los arqueólogos, y todos tienen sus diferentes interpretaciones. Pero parece que hay esta tendencia a aferrarse a cada hojarasca, pensando que esto es lo que va a probar que la Biblia es verdad. Y de la misma manera nos aferramos a hombres bien conocidos. ¿Qué emoción se produjo cuando el profesor Joad  escribió un libro en el que reconoció que la guerra le había llevado a creer en el mal y creer en Dios! Pero, por qué todo este entusiasmo? Esto  indica nuestra fe y creencia patética en estos métodos que no son sino la apologética.

Era exactamente igual a principios del siglo XVIII, cuando la gente estaba clavando su fe en el  obispo Butler y su gran analogía de la religión, y las conferencias de Boyle, y así sucesivamente. Estas, nos enseñaron, son las cosas que  van a mostrar la verdad del cristianismo, pero no lo hizo. “Esta clase ”, no puede salir con esta clase de razonamiento.

Entonces vamos a llegar a los métodos. ¡Qué trágico es ver la manera en que los hombres están depositando su fe en  métodos particulares. Uno de ellos es el entusiasmo por las nuevas traducciones de la Biblia. Esto se basa en la creencia de que el hombre de hoy, que no es cristiano,  está fuera de la Iglesia, porque él no puede entender la Versión Autorizada. Estos términos técnicos, este lenguaje Isabelino, justificación, santificación: esto no significa nada para el hombre moderno. Lo que él quiere, nos dicen, es una Biblia en lenguaje moderno, en la jerga moderna, en el idioma moderno, y entonces los hombres la acogerán.   Entonces dirán: “Este es el cristianismo”, y lo van a aceptar. Y así estamos teniendo traducciones nuevas, una tras otra. Todos la compran porque todo lo que necesitamos es la Biblia  puesta al lenguaje del día.  ¿No es trágico? ¿Es eso lo que mantiene a la gente lejos de Cristo? ¿Crees que la gente hace doscientos años sabía  más acerca de la justificación y la santificación de lo que conocen hoy? ¿Eran esos los términos comunes de hace mil años? ¿Es esa la dificultad? No, es el corazón del hombre, es el mal que hay en él. No es una cuestión de lenguaje, no es una cuestión de terminología, sin embargo, fijamos nuestra fe a esto. No me entiendan mal, puede haber algo de valor en las traducciones modernas, aunque no tanto como la gente piensa. Usted tiene que recorrer un largo camino para mejorar esta Versión Autorizada, tenemos que tener cuidado con las traducciones modernas, que pueden inducirnos en errores teológicos. Pero, cualquiera que sea su valor, eso no va a resolver el problema.

¿Qué más hay? Oh, la creencia en la radio y la televisión. Debemos hacer uso de estos medios de comunicación, decimos. Todo el mundo está escuchando.  Debemos de llevar el Evangelio a sus hogares.  Darles estos mensajes cortos, esta es la manera de hacerlo. Por lo tanto, fijamos nuestra fe en esto. Entonces hay publicidad. Las grandes empresas tienen éxito porque se anuncian, por lo que se  debe de  anunciar  la Iglesia, y establecer nuestras agencias de publicidad en la Iglesia. De esta manera vamos a decirle a la gente lo que la Iglesia es y lo que está haciendo, en la creencia de que si sólo les decimos la verdad, van a saltar en ella,  la anhelarán  y  la tomaran, como lo hacen con  los diversos productos que son anunciados de esta manera.  Y la gente parece creerlo. Ellos piensan que “este generó” puede desaparecer con métodos como este. Lo que necesitamos, dicen, es nuevas revistas, literatura nueva, folletos nuevos, y asi salimos  a distribuir todo esto. Escribimos artículos en una forma semi-popular – ahora la gente recibirá el mensaje, decimos.

Y luego, por supuesto, está el evangelismo popular, en la que todo esto se pone en práctica.  Todo lo que puede apelar al hombre moderno, la última palabra en la presentación se utiliza, en la creencia de que cuando se hace, y se hace con una técnica moderna, entonces captará al hombre moderno. Pero creo que el momento ha llegado ahora a esta sencilla pregunta: ¿cuáles son los resultados? ¿El problema moderno está siendo tocado en absoluto? Por supuesto, estos diversos métodos, la apologética y los otros de hecho pueden dar lugar a conversiones individuales. Todos somos conscientes de ello. Casi cualquier método que desea emplear hará esto.  Por supuesto que hay conversiones individuales, pero mi pregunta es – ¿qué de la situación, ¿qué pasa con la mayor parte de los hombres y las mujeres, ¿qué hay de las clases trabajadoras de este país, están siendo tocadas en absoluto, están siendo afectadas en absoluto? ¿Hay alguien que se ve afectado, excepto los que ya están en la Iglesia o en la periferia de la Iglesia? ¿Qué hay de la condición espiritual y religiosa del país? ¿Qué del  todo el estado de la sociedad? ¿Esta siento esta tocada en absoluto por todas nuestras  actividades?
Bueno, mi respuesta sería que todo parece ponernos en la posición de los discípulos que habían tratado de echar el demonio del muchacho, estos hombres que habían tenido tanto éxito en muchos otros casos, pero que no podían tocar este caso en absoluto. Y el Señor les da la explicación: “este género” no  puede salir con nada de  esto. ¿Por qué, entonces? “Este género no  puede salir  sino con oración y ayuno. “Ustedes fallaron, dijo en efecto, a estos discípulos, porque no tenían el poder suficiente. Estaban utilizando el poder que tienen, y tienen mucha confianza en él. Lo hicieron  con gran seguridad, fueron maestros de la ocasión, pensaron  que iban a tener éxito una vez más, pero no lo hicieron. Es hora de que se detengan  por un momento y empiecen   a pensar. Era su ignorancia de estas gradaciones entre los poderes del mal, que los llevo  a su fracaso, y con su condición abatida en este momento. Ustedes no tienen suficiente poder. Hice lo que ustedes no pudieron hacer  porque tengo el poder, porque estoy lleno del poder que Dios me da por el Espíritu Santo, porque él no me  da el Espíritu por medida.  Ustedes nunca serán capaces de hacer frente a “este género”, a menos que se dediquen  a Dios para el poder que sólo él puede dar. Ustedes deben de ser conscientes de su necesidad, de su impotencia, de su inutilidad. Ustedes deben darse cuenta de que se enfrentan a algo que es demasiado profundo para sus métodos, para tratar con esto, o para hacer frente,  ustedes necesitan algo que se pueda ir  por debajo de ese poder del mal y despedazarlo, y sólo hay una cosa que pueda hacer eso, y ese es el poder de Dios.

Y nosotros, también, debemos tomar conciencia de ello, tenemos que sentirlo hasta que llegamos a desesperarnos.  Debemos preguntarnos cómo podemos tener éxito si no tenemos esta autoridad, esta comisión, este poder y esta fuerza. Debemos de estar   totalmente  y absolutamente convencidos de nuestra necesidad. Debemos dejar de tener tanta confianza en nosotros mismos y en nuestros métodos y organizaciones, y en toda nuestra astucia. Tenemos que darnos cuenta de que debemos ser llenos del Espíritu de Dios. Y debemos  igualmente entender  que Dios nos puede llenar  de su Espíritu. Tenemos que darnos cuenta de que por muy grande que ‘este género’ sea, el poder de Dios es infinitamente más grande, que lo que necesitamos no es más conocimiento, más comprensión, más apologética, no  más la reconciliación de la filosofía y de la ciencia y la religión, y todas las técnicas modernas – no, necesitamos un poder que pueda entrar en las almas de los hombres y romperlas, y aplastarlas y humillarlas y luego hacerlas de nuevo. Y ese es el poder del Dios viviente. Tenemos que tener confidencia   de que Dios tiene este poder tanto hoy como lo tuvo hace cien años, y hace doscientos años, por lo que tenemos que empezar a buscar el poder y orar por él. Tenemos que empezar a invocar y desearlo. “Este género” necesita oración.

Ahora bien, esto no es más que la introducción al tema que vamos a considerar, pero esto me lleva a la siguiente pregunta: ¿está usted realmente preocupado por la situación actual? ¿Está desesperadamente preocupado  por eso? ¿Estás orando al respecto? ¿Alguna vez ha orado para que el poder de Dios se manifieste en la iglesia de hoy? O solo estamos contentos con leer  el contenido de los periódicos semanales que nos dicen acerca de todos estos diversos esfuerzos y dice ‘Está bien, la palabra se está extendiendo.’ Déjeme decirle  ‘Este género no sale sino es con oración y ayuno’. “Esta palabra  ’ayuno’ no está en todos los manuscritos antiguos, pero no solo implica el ayuno literal, físico, sino también  la concentración. El valor del ayuno es que le permite dar toda su atención a un tema. Así que lo que nuestro Señor dijo a los discípulos es lo siguiente: ustedes nunca se ocuparán de este tipo de problema hasta que estén  orando, concentrándose en la oración, esperando en Dios, hasta que él  los llene a ustedes con su poder. Cuando sepan que lo tienen   entonces ustedes  saldrán  con autoridad. Esa es la manera, y  la única manera. Nadie debería de tener la menor duda  hoy, que nada menos que un poderoso derramamiento del Espíritu de Dios es suficiente para hacer frente a nuestra situación en esta segunda mitad del siglo XX.  ¿De verdad todavía estamos  confiando en estas otras cosas? Aquí está la pregunta vital. ¿Has visto la necesidad desesperada de la oración, la oración de toda la Iglesia?  No voy  a ver ninguna esperanza hasta que los miembros individuales de la Iglesia estén orando por un avivamiento, tal vez reunidos en hogares, reunidos en grupos entre amigos, reunidos en las iglesias, reunidos en cualquier lugar,    orando con urgencia y concentración para un derramamiento del poder de Dios, tal como él derramo hace cien años, doscientos años,   y en todo otro período de avivamiento, y de despertamiento.  No hay esperanza hasta que lo hagamos. Pero en el momento que lo hagamos, la esperanza entrara. Oh, cuando Dios manifiesta su poder, sucede como ocurrió en el caso de este pobre muchacho. Con aparente facilidad, de una manera fácil, el diablo está exorcizado, y el niño sanado y restaurado a su padre. Cuando Dios se levanta, sus enemigos se dispersan, esta es  la historia de todos los grandes avivamientos de la historia. Pero no vamos a estar interesados en avivamiento hasta que nos demos cuenta de la necesidad de “este género”, la inutilidad de todos nuestros esfuerzos y empeños y la necesidad absoluta de la oración, y la búsqueda del poder de Dios.